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Recomendaciones generales después del terremoto para padres, madres y cuidadores de niños(as)
Los terremotos producen mucho miedo y son especialmente difíciles porque llegan sin anticipación, son seguidos de réplicas y provocan daños.
Usted es la persona más importante en la vida de su hijo(a) y la más apropiada para proteger, dar consuelo y ayudarle a sentirse mejor.
Una vez reestablecidas las condiciones básicas de seguridad (como tener alimento, agua, ropa seca, un lugar seguro donde dormir) trate de seguir estas sugerencias:
- Mantenga la calma porque su hijo(a) se sentirá igual a como ve que usted se siente.
- Ante otras réplicas trate de no gritar, llorar, ni arrancar. Proteja a su hijo(a) pero con control.
- ¿Cómo hablar con los niños(as) acerca de lo sucedido?
- Pregúntele qué sabe y escuche con paciencia lo que tenga que decir. Si no desea hablar, no lo presione.
- Dé una explicación real y simple. Diga “la tierra a veces se mueve produciendo algunos daños,. Esto es algo que sucede en Chile, pero pasa sólo cada varios años”.
- No les mienta, como por ejemplo decir que “esto no va a volver a suceder”, ni asocie las causas del terremoto a seres, entes, animales o cosas.
- Los niños(as) pequeños necesitan hablar poco, en corto tiempo, pero más frecuentemente de lo que ha sucedido. Es bueno validar lo que los niños(as) piensan y sienten. Hágales saber que sus preguntas o comentarios son importantes.
- Ayúdelos(as) a expresarse. Hay niños(as) que no querrán hablar de lo sucedido, pero pueden preferir expresarse a través de dibujos o juegos. Los puede ayudar invitándolos a dibujar o hacer un relato de lo que vivieron.
- Evite que vean televisión y escuchen las noticias de la radio y trate de ser usted la fuente de información de sus hijos(as) o de mediar la información que escuchan o ven de otras fuentes.
- Dé consuelo efectivo. Los niños(as) pueden necesitar más consuelo y usted es la mejor persona para darlo. Pase más tiempo con ellos(as), déles más contacto físico (tóquelos, abrácelos, béselos) y juegue más tiempo con ellos(as).
- Vuelva a la rutina lo más pronto posible, haciendo las cosas que normalmente se hacían antes del terremoto y trate de proveer espacios de juego, dibujar, pintar, hacer actividad física o ir a la plaza.
- La mayoría de los niños(as) se recuperan con su apoyo después de las dos primeras semanas.
- Recuerde que usted también está bajo tensión emocional. Cuídese para así poder brindar el apoyo necesario a sus hijos(as).
- Incorpórelos en ayudar a otros, por ejemplo colaborando en la entrega de ropa y juguetes o alimentos no perecibles. Es bueno que los niños y niñas sepan que hay muchas personas ayudando a quienes fueron más afectados por el terremoto.
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Recuerde que es normal que tanto los adultos como los niños (as) sufran algunas alteraciones tras un evento de esta naturaleza. Poco a poco estos síntomas irán desapareciendo.
Algunas de las manifestaciones que pueden observarse en personas adultas:
- Nerviosismo o ansiedad
- Culpar a los demás
- Tristeza y/o llanto
- Frustración y/o sentimiento de impotencia
- Pesadillas
- Enojo y/o irritabilidad
- Disminución de la capacidad de trabajo
- Recuerdos muy vívidos del evento
- Sentirse abrumado.
Algunas de las manifestaciones que pueden observarse en niños(as):
- Dolor de estómago
- Pesadillas y dificultad para dormir
- Sobresalto frente a los ruidos
- Conductas como volver a orinarse o hablar infantil
- Alteraciones de la concentración
- Sentimientos de culpa
- Llanto sin motivo
- Recuerdos frecuentes del evento
- Pasividad y miedos (por ejemplo, miedo de separación)
- Enojo y/o irritabilidad
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• Usted cree que necesita ayuda para proteger a su hijo(a).
• Si usted nota que su hijo(a) está muy diferente, muy agresivo, muy tímido, dejó de hablar, no puede dormir, se arranca solo, se asusta demasiado y dejó de jugar o de comer.
• Si cree que necesita ayuda psicológica para usted mismo(a). |
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• Si usted se encuentra en las zonas más afectadas, o está durmiendo en albergues, carpas, o en la casa de parientes, o participa en ollas comunitarias o ranchos, tómese el tiempo para conversar con los niños(as) sobre los cambios actuales. Explíqueles, aunque sean pequeños, que estos cambios son necesarios y temporales para reorganizarse como familia y seguir adelante. |
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